
Los chorizos al vino blanco son una receta sencilla y deliciosa, siendo una de las tapas más populares en la gastronomía española, ideal para compartir en reuniones o como entrada en cualquier comida.
¿Cómo preparar chorizos al vino blanco?
La combinación del chorizo con vino blanco resalta su sabor, logrando un plato jugoso y lleno de aromas, sencillo de preparar, en que la calidad de los ingredientes es uno de los facrores importante.
Receta de chorizos al vino blanco
Preparación: 5 minutos
Cocción: 20 minutos
Raciones: 4 personas
Ingredientes
- 500 g de chorizos frescos
- 1 taza de vino blanco
- 2 dientes de ajo picados
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Pimienta negra al gusto
- Perejil fresco para decorar
Instrucciones
- Corta los chorizos en rodajas gruesas o déjalos enteros si prefieres. En una sartén grande, añade el aceite de oliva y caliéntalo a fuego medio. Agrega los ajos picados y sofríelos ligeramente hasta que estén dorados, sin dejar que se quemen.
- Incorpora los chorizos y cocina durante 5 minutos, revolviendo ocasionalmente para que se doren de manera uniforme. Vierte el vino blanco y añade la hoja de laurel y un poco de pimienta negra.
- Cocina a fuego medio-bajo durante 15 minutos, o hasta que el vino se haya reducido y los chorizos estén tiernos y bien impregnados de sabor. Retira la hoja de laurel, sirve los chorizos en un plato, y decora con perejil fresco picado.
Consejos caseros tradicionales
- Cocina a fuego medio-bajo para que el vino se reduzca lentamente y no se evapore demasiado rápido, permitiendo que los chorizos absorban mejor los sabores.
- Usa chorizos frescos de buena calidad y, si es posible, de producción artesanal; aportan un sabor más intenso y menos salado.
- Para armar una tabla de tapas completa, el pisto manchego tradicional y la empanada de atún y huevo acompañan muy bien a estos chorizos. Si quieres convertir estos chorizos en un bocadillo, hornea unas francesillas madrileñas caseras.
¿Se pueden usar otros tipos de chorizo?
Sí, puedes usar chorizo español curado, chorizo argentino o incluso chistorra, ajustando el tiempo de cocción según el grosor y la curación del embutido.
¿Se puede sustituir el vino blanco?
Sí, puedes usar caldo de pollo o sidra para una versión sin alcohol, aunque el sabor final será ligeramente diferente.
¿Se pueden cocinar los chorizos enteros o es mejor cortarlos?
Ambas opciones funcionan, porque cortados se impregnan más rápido del vino y los sabores, enteros retienen mejor los jugos internos y se doran de manera uniforme.
¿Qué acompañamientos son ideales?
Pan rústico, patatas al horno, ensalada fresca o una tabla de quesos y aceitunas complementan muy bien este plato.
¿Se pueden preparar con anticipación?
Sí, se pueden cocinar con anticipación y recalentar a fuego lento antes de servir; el sabor se intensifica al reposar unas horas en la nevera.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuánto tiempo se cocinan los chorizos en el vino?
Unos 15 minutos a fuego medio bajo, hasta que el vino se reduzca y los chorizos queden tiernos e impregnados. Antes se doran 5 minutos con el ajo.
2. ¿Conviene cortarlos o dejarlos enteros?
Se pueden cortar en rodajas gruesas o dejar enteros, según cómo se vayan a servir. En rodajas absorben más salsa y funcionan mejor como tapa.
3. ¿Qué vino blanco usar?
Un blanco seco de mesa, que aporte acidez sin dulzor. Es el que mejor equilibra la grasa del chorizo al reducirse.
4. ¿Para qué sirve la hoja de laurel?
Perfuma la reducción del vino durante la cocción y se retira antes de servir.
5. ¿Cómo se sirven?
Calientes, con parte de la salsa reducida por encima y perejil fresco picado, acompañados de pan para mojar.
Origen de los chorizos al vino blanco
Los chorizos al vino blanco tienen sus raíces en España, donde las tapas y los platos de preparación rápida son una tradición arraigada, especialmente popular en la región de Castilla y León, famosa por su producción de chorizos de calidad y vinos blancos excepcionales.
Información nutricional
Cada ración de chorizos al vino blanco contiene aproximadamente 350 kcal, 7 g de carbohidratos, 30 g de grasas, 12 g de proteínas, 1 g de fibra, 1 g de azúcares, 60 mg de colesterol y 700 mg de sodio.

¿Sabías qué?
Las tapas como aperitivo se establecieron durante la Guerra Civil Española, cuando la escasez llevó a los bares a ofrecer pequeñas porciones de comida junto con las bebidas como una estrategia para mantener a los clientes en sus establecimientos.


