
Las rosquillas de anís son un clásico de la repostería española y latinoamericana, suaves y esponjosas, perfectas para acompañar un buen café o un té fresco a media tarde, con la sencillez de su delicioso toque aromático.
Contenido
- 1 ¿Cómo preparar rosquillas de anís?
- 2 Receta de rosquillas de anís fritas
- 3 Consejos adicionales
- 4 ¿Se pueden hornear las rosquillas de anís en lugar de freírlas?
- 5 ¿Qué tipo de aceite es mejor para freírlas?
- 6 ¿Cómo evitar que las rosquillas absorban demasiado aceite?
- 7 ¿Cuánto tiempo duran las rosquillas caseras?
- 8 ¿Puedo sustituir el anís si no me gusta su sabor?
- 9 Origen de las rosquillas de anís
- 10 Información nutricional
- 11 Beneficios y propiedades
¿Cómo preparar rosquillas de anís?
Preparar rosquillas de anís caseras requiere mezclar los ingredientes básicos como harina, huevos y azúcar, con un toque de anís, amasados y cortados en forma de rosquillas, luego fritos hasta obtener un dorado perfecto.
Receta de rosquillas de anís fritas
Preparación: 20 minutos
Cocción: 15 minutos
Raciones: 6 personas
Ingredientes
- 250 g de harina de trigo
- 80 g de azúcar
- 50 ml de aceite de oliva
- 2 huevos grandes
- 1 cucharada de anís o licor de anís
- 1 cucharadita de levadura
- Ralladura de un limón
- Aceite para freír
- Azúcar para espolvorear
Instrucciones
- En un bol grande mezcla el azúcar y los huevos hasta que estén bien integrados. Agrega la ralladura de limón, el anís y el aceite de oliva, mezclando nuevamente hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
- Tamiza la harina y la levadura y agrégalas a la mezcla de huevos, integrándolas poco a poco con una espátula o con las manos hasta obtener una masa suave y homogénea. Deja reposar la masa durante 10 minutos. Divide la masa en pequeñas porciones y forma bolitas. Luego, haz un agujero en el centro de cada una para darles forma de rosquilla.
- Calienta suficiente aceite en una sartén profunda a fuego medio. Fríe las rosquillas en pequeñas tandas hasta que estén doradas y crujientes por fuera. Escurre en papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Espolvorea las rosquillas aún calientes con azúcar al gusto y déjalas enfriar a temperatura ambiente antes de servir.
Consejos adicionales
- Para que las rosquillas queden más esponjosas, puedes añadir una cucharada de yogur natural a la masa; esto aporta humedad y ligereza.
- Si prefieres un sabor más intenso, utiliza semillas de anís ligeramente tostadas en lugar de licor, que además darán un toque crujiente.
¿Se pueden hornear las rosquillas de anís en lugar de freírlas?
Sí, aunque cambiará un poco la textura; al horno quedan más ligeras y menos aceitosas.
¿Qué tipo de aceite es mejor para freírlas?
El aceite de girasol es ideal, ya que no altera el sabor del anís como lo haría uno con sabor fuerte.
¿Cómo evitar que las rosquillas absorban demasiado aceite?
Asegúrate de freírlas con el aceite bien caliente, pero no humeante, y fríelas en tandas pequeñas.
¿Cuánto tiempo duran las rosquillas caseras?
Se conservan de 3 a 4 días en un recipiente hermético, aunque lo ideal es disfrutarlas frescas.
¿Puedo sustituir el anís si no me gusta su sabor?
Sí, puedes usar ralladura extra de cítricos, vainilla o canela para darles un aroma distinto.
Origen de las rosquillas de anís
Las rosquillas de anís tienen su origen en la repostería española, particularmente en Castilla y León, donde se han preparado desde hace siglos, elaboradas en épocas de festividades religiosas y celebraciones, ya que el anís se consideraba una especia de ofrenda.
Información nutricional
Cada ración de rosquillas de anís contiene aproximadamente 280 kcal, 4 g de proteínas, 14 g de grasas totales, 20 g de carbohidratos, 8 g de azúcares y 35 mg de sodio.

Beneficios y propiedades
El anís es conocido por sus propiedades digestivas, ayudando a aliviar el malestar estomacal y los problemas de gases, además, tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que contribuyen al bienestar general.


