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Rosquillas de anís fritas: Receta de la abuela casera y tradicional

Las rosquillas de anís son un clásico de la repostería española y latinoamericana, suaves y esponjosas, perfectas para acompañar un buen café o un té fresco a media tarde, con la sencillez de su delicioso toque aromático.

¿Cómo preparar rosquillas de anís?

Preparar rosquillas de anís caseras requiere mezclar los ingredientes básicos como harina, huevos y azúcar, con un toque de anís, amasados y cortados en forma de rosquillas, luego fritos hasta obtener un dorado perfecto.

Receta de rosquillas de anís fritas

Preparación: 20 minutos
Cocción: 15 minutos
Raciones: 6 personas

Ingredientes

  • 250 g de harina de trigo
  • 80 g de azúcar
  • 50 ml de aceite de oliva
  • 2 huevos grandes
  • 1 cucharada de anís o licor de anís
  • 1 cucharadita de levadura
  • Ralladura de un limón
  • Aceite para freír
  • Azúcar para espolvorear

Instrucciones

  1. En un bol grande mezcla el azúcar y los huevos hasta que estén bien integrados. Agrega la ralladura de limón, el anís y el aceite de oliva, mezclando nuevamente hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
  2. Tamiza la harina y la levadura y agrégalas a la mezcla de huevos, integrándolas poco a poco con una espátula o con las manos hasta obtener una masa suave y homogénea. Deja reposar la masa durante 10 minutos. Divide la masa en pequeñas porciones y forma bolitas. Luego, haz un agujero en el centro de cada una para darles forma de rosquilla.
  3. Calienta suficiente aceite en una sartén profunda a fuego medio. Fríe las rosquillas en pequeñas tandas hasta que estén doradas y crujientes por fuera. Escurre en papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Espolvorea las rosquillas aún calientes con azúcar al gusto y déjalas enfriar a temperatura ambiente antes de servir.

Consejos caseros tradicionales

  • Para que las rosquillas queden más esponjosas, puedes añadir una cucharada de yogur natural a la masa; esto aporta humedad y ligereza.
  • Si prefieres un sabor más intenso, utiliza semillas de anís ligeramente tostadas en lugar de licor, que además darán un toque crujiente.
  • En la repostería frita española, la leche frita tradicional es el otro gran clásico de sartén, y los polvorones caseros originales aportan el lado de horno. En Argentina se preparan las rosquitas fritas de la abuela, más blandas y con ralladura de limón. Si te gusta el sabor del anís en la masa, prueba también el pan de anís casero.

¿Se pueden hornear las rosquillas de anís en lugar de freírlas?

Sí, aunque cambiará un poco la textura; al horno quedan más ligeras y menos aceitosas.

¿Qué tipo de aceite es mejor para freírlas?

El aceite de girasol es ideal, ya que no altera el sabor del anís como lo haría uno con sabor fuerte.

¿Cómo evitar que las rosquillas absorban demasiado aceite?

Asegúrate de freírlas con el aceite bien caliente, pero no humeante, y fríelas en tandas pequeñas.

¿Cuánto tiempo duran las rosquillas caseras?

Se conservan de 3 a 4 días en un recipiente hermético, aunque lo ideal es disfrutarlas frescas.

¿Puedo sustituir el anís si no me gusta su sabor?

Sí, puedes usar ralladura extra de cítricos, vainilla o canela para darles un aroma distinto.

Preguntas frecuentes (FAQ)

1. ¿Cuánto tiempo reposa la masa?

Un rato después de integrarla, para que la harina se hidrate y sea más fácil de formar. Es una masa blanda que conviene trabajar con las manos apenas aceitadas.

2. ¿A qué temperatura se fríen?

En abundante aceite a fuego medio y en tandas pequeñas, hasta que queden doradas y crujientes por fuera. Con el aceite muy caliente se doran antes de cocerse por dentro.

3. ¿Qué aporta el anís?

Es el aroma característico de la rosquilla casera y se suma junto con la ralladura de limón y el aceite de oliva. Puede ser en grano o en licor.

4. ¿Cuándo se espolvorea el azúcar?

Sobre las rosquillas todavía tibias, recién escurridas en papel absorbente, para que el azúcar se adhiera.

5. ¿Cómo se conservan?

En un recipiente cerrado, a temperatura ambiente, se mantienen crujientes varios días. La humedad es lo que las ablanda.

Origen de las rosquillas de anís

Las rosquillas de anís tienen su origen en la repostería española, particularmente en Castilla y León, donde se han preparado desde hace siglos, elaboradas en épocas de festividades religiosas y celebraciones, ya que el anís se consideraba una especia de ofrenda.

Información nutricional

Cada ración de rosquillas de anís contiene aproximadamente 280 kcal, 4 g de proteínas, 14 g de grasas totales, 20 g de carbohidratos, 8 g de azúcares y 35 mg de sodio.

Alto en azúcares y grasas saturadas

Beneficios y propiedades

El anís es conocido por sus propiedades digestivas, ayudando a aliviar el malestar estomacal y los problemas de gases, además, tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que contribuyen al bienestar general.

¿Sabías qué?

El anís de estas rosquillas cumple una función doble, porque aromatiza la masa y, en la versión con licor, aporta el alcohol que ayuda a que absorban menos aceite al freírse.

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Autor

Creador de contenido especializado en gastronomía. Autor de "Cocina y Coctelería con Cerveza", "Comidas Chilenas Tradicionales" y "100 Recetas de Panes del Mundo".

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