El sándwich de potito es un ícono de la comida callejera chilena, tripa y callos cocidos y salteados con cebolla y especias, servidos en marraqueta con longaniza y pebre.
El pan ácimo, ázimo o cenceño es el pan que se elabora sin levadura, con harina integral, agua, aceite de oliva y sal, estirado en láminas finas y horneado hasta dorar.
El pan andino es un pan dulce de Mérida, en los Andes venezolanos, aromatizado con panela, canela, anís y clavo, que se enrolla, se decora con cortes y se hornea hasta dorar.
La tortilla santiagueña es un pan plano de Santiago del Estero hecho con harina, grasa vacuna y agua con sal, que se cocina a la parrilla y queda ahumado, crujiente y suave por dentro.
El pan cubano es un pan alargado de corteza fina y miga suave, hecho con harina de trigo, manteca de cerdo y un toque de harina de maíz, muy popular en Cuba y en Estados Unidos.
El pan de Acámbaro es una especialidad de Guanajuato, un pan redondo de masa enriquecida con huevo, leche y mantequilla, de corteza dorada y miga suave y esponjosa.
El pan de guayaba es típico de los Andes venezolanos, una masa suave de leche y mantequilla enrollada con una jalea de bocadillo de guayaba y horneada hasta dorar.
El pan de nuez al estilo Crandon combina una miga suave con el crujiente de las nueces picadas, en panecillos barnizados con huevo que se hornean hasta quedar dorados.
El agua de azahar es un agua aromática que se obtiene macerando flores secas de naranjo, muy usada en la repostería española para roscones, torrijas y panes dulces.
La fideuá de pato y setas es una versión de montaña de la fideuá valenciana, fideos tostados cocinados en caldo de ave con muslo de pato confitado y setas.