
Los camarones a la diabla son un platillo tradicional de la cocina mexicana que destaca por su intenso sabor picante y su textura jugosa, perfecto para quienes disfrutan de los sabores audaces y el calor de los chiles secos.
Información nutricional
Cada ración de camarones a la diabla contiene aproximadamente 280 kcal, 25 g de proteínas, 10 g de grasas totales (2 g de grasas saturadas), 180 mg de colesterol, 15 g de carbohidratos, 5 g de azúcares y 400 mg de sodio.

¿Cómo preparar camarones a la diabla?
Para preparar camarones a la diabla, primero se limpian y pelan los camarones, luego se elabora una salsa con chiles secos, jitomate y ajo. Posteriormente, se saltean los camarones y se mezclan con la salsa hasta que estén bien impregnados de su sabor picante.
Preparación: 20 minutos
Cocción: 15 minutos
Raciones: 4 personas
Ingredientes
- 500 g de camarones pelados
- 3 chiles guajillo remojados
- 2 chiles de árbol remojados
- 2 dientes de ajo
- 2 jitomates picados
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 limón jugoso
- ½ cebolla blanca picada
- ½ taza de caldo de pollo o agua
- Sal fina
- Pimienta negra
- Cilantro fresco
Instrucciones
- Remojar los chiles guajillo y de árbol sin semillas en agua caliente durante 10 minutos hasta que estén suaves. Escurrir y reservar. En una licuadora, combinar los chiles remojados, el ajo, la cebolla, los jitomates, el orégano, el comino y el caldo de pollo. Licuar hasta obtener una salsa suave.

- Calentar 1 cucharada de aceite en una sartén grande y verter la salsa. Cocinar a fuego medio durante 5 a 7 minutos, sazonar con sal y pimienta al gusto. Reservar. En la misma sartén, agregar el aceite restante y saltear los camarones durante 2 a 3 minutos hasta que cambien de color.

- Verter la salsa sobre los camarones y cocinar a fuego lento durante 5 minutos más, revolviendo ocasionalmente para que los camarones se impregnen de sabor. Espolvorear cilantro fresco y agregar un toque de jugo de limón al servir. Acompañar con arroz blanco o tortillas calientes.
Consejos caseros tradicionales
- Antes de remojar los chiles, tuéstalos ligeramente en un comal o sartén seca a fuego medio durante 30 segundos por cada lado, hasta que liberen su aroma, pero sin quemarse, la misma técnica que se usa para preparar una salsa macha auténtica.
- Para un acabado brillante y sabor equilibrado, agrega al final 1 cucharada de mantequilla fría y mezcla hasta emulsionar, suavizando el picor y añadiendo una textura sedosa a la salsa, el mismo truco que hace tan sabrosos los camarones al mojo de ajo. Si disfrutas de las salsas picantes para mojar pan, prueba las cabrillas en salsa andaluzas.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Por qué los camarones se vuelven rojos al cocinarse?
El color de los camarones al cocinarse proviene de su contenido de astaxantina, un antioxidante que les da su característico rosado, y que también ayuda a proteger la piel del daño solar.
2. ¿Qué chiles se usan para camarones a la diabla?
La combinación clásica es chile guajillo, que aporta color y un picor moderado, junto con chile de árbol, que suma el toque más intenso. Ajustar la proporción de chiles de árbol permite controlar el nivel de picante final.
3. ¿Se puede preparar una versión menos picante?
Sí, basta con reducir o eliminar los chiles de árbol y quitar las semillas y venas del chile guajillo, que es donde se concentra la mayor parte del picor.
4. ¿Con qué se sirven los camarones a la diabla?
Tradicionalmente se acompañan con arroz blanco o tortillas de maíz calientes, aunque también combinan bien con una guarnición de verduras salteadas.
5. ¿Cuánto tiempo se remojan los chiles?
Unos 10 minutos en agua caliente, sin semillas, hasta que estén suaves y se puedan licuar sin trozos. De ese remojo depende que la salsa quede tersa y no arenosa.
Origen de los camarones a la diabla
Los camarones a la diabla tienen su origen en las regiones costeras donde los mariscos son un ingrediente principal, con la denominación «a la diabla» haciendo referencia a los platillos extremadamente picantes de la cocina mexicana, asociados con el «calor infernal» que producen en la boca.
¿Sabías qué?
Los chiles contienen capsaicina, que estimula el metabolismo y tiene propiedades antiinflamatorias, mientras que el jitomate es rico en licopeno, un antioxidante que protege las células del daño oxidativo.


