
El pay de limón es un postre frío mexicano con base crujiente de galletas María y un relleno cremoso de leche condensada, leche evaporada y jugo de limón que cuaja en el refrigerador sin necesidad de horno. Se prepara en unos 20 minutos con la licuadora y es uno de los postres caseros más fáciles para fiestas y reuniones.
Información nutricional
Cada ración de pay de limón contiene aproximadamente 415 kcal, 51 g de carbohidratos, 20 g de grasas, 9 g de proteínas, 0,8 g de fibra, 50 mg de colesterol y 190 mg de sodio.
¿Cómo preparar pay de limón?
Se forma una base con galletas María molidas y mantequilla, y encima se vierte un relleno licuado que espesa al agregar el jugo de limón. Después solo necesitas dejarlo en el refrigerador hasta que esté firme para cortarlo en porciones limpias.
Preparación: 20 minutos
Reposo: 240 minutos
Raciones: 8 personas
Ingredientes
1. Base
- 200 g de galletas María
- 90 g de mantequilla derretida
2. Relleno
- 1 lata de leche condensada (397 g)
- 1 lata de leche evaporada (360 ml)
- 120 ml de jugo de limón verde recién exprimido (unos 8 limones)
- 1 cucharadita de ralladura de limón
- Rodajas finas de limón para decorar (opcional)
Instrucciones
- Muele las galletas María en un procesador o dentro de una bolsa con un rodillo hasta obtener una arena fina. Mézclalas con la mantequilla derretida hasta que la mezcla se apelmace al apretarla con la mano.
- Cubre el fondo y las paredes de un molde para pay de 22 cm con la mezcla de galletas, presionando con el dorso de una cuchara o el fondo de un vaso. Lleva el molde al refrigerador 15 minutos para que la base se endurezca.
- Vierte en la licuadora la leche condensada y la leche evaporada, y licúa a velocidad baja unos 30 segundos.
- Con la licuadora encendida a velocidad baja, agrega el jugo de limón en un hilo delgado. La mezcla espesará en uno o dos minutos hasta tener la consistencia de una crema espesa.
- Añade la ralladura de limón y licúa unos segundos más solo para integrarla.
- Vierte el relleno sobre la base fría, empareja la superficie con una espátula y cubre el molde con film plástico.
- Refrigera al menos 4 horas, o mejor toda la noche, hasta que el relleno esté firme al tacto. Decora con rodajas o ralladura de limón justo antes de servir.
Consejos caseros tradicionales
- Exprime los limones justo antes de usarlos y cuela el jugo, porque el jugo recién hecho tiene más acidez y ayuda a que el relleno cuaje mejor. Si prefieres una versión horneada y cubierta de merengue, prueba nuestro pie de limón con merengue.
- Para cortar porciones limpias, sumerge el cuchillo en agua caliente y sécalo entre cada corte. Si te gusta este sabor, la carlota de limón mexicana se prepara con ingredientes muy parecidos y galletas en capas.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué diferencia hay entre pay de limón y pie de limón?
El pay de limón mexicano no se hornea y cuaja en el refrigerador gracias a la reacción del jugo de limón con la leche condensada. El pie de limón lleva un relleno cocido sobre masa horneada y se cubre con merengue.
2. ¿Por qué no cuaja mi pay de limón?
Suele pasar cuando se usa poco jugo de limón, jugo embotellado o leche condensada light. Agrega el jugo recién exprimido en hilo con la licuadora en velocidad baja y refrigera por lo menos 4 horas.
3. ¿Puedo usar limón amarillo en lugar de limón verde?
Sí, el pay también cuaja con limón amarillo, aunque el sabor será más suave y menos ácido. Puedes compensarlo con un poco más de ralladura.
4. ¿Cuánto dura el pay de limón en el refrigerador?
Bien tapado se conserva hasta 3 días en el refrigerador. Pasado ese tiempo la base de galletas empieza a humedecerse.
5. ¿Puedo cambiar las galletas María por otras galletas?
Sí, funcionan bien las galletas de vainilla, las galletas Habaneras o las galletas graham. Ajusta la mantequilla hasta que la mezcla se compacte al apretarla.
Origen del pay de limón
La palabra pay es la adaptación mexicana del inglés pie, y se suele asociar con la influencia de la repostería estadounidense en México. La versión fría con leche condensada y jugo de limón se popularizó en los hogares mexicanos con la difusión de las leches enlatadas, porque permitía hacer un postre cremoso sin horno. Hoy es un clásico de cumpleaños, comidas familiares y vitrinas de cafeterías.
¿Sabías qué?
El ácido del jugo de limón hace que las proteínas de la leche condensada se espesen, por eso el relleno cuaja en frío aunque no lleve huevo, grenetina ni cocción.


