
Las torrijas son rebanadas de pan del día anterior empapadas en leche infusionada con canela y piel de limón, rebozadas en huevo y fritas en aceite de oliva. Son el dulce más típico de la Semana Santa en España y se terminan con azúcar y canela por encima.
Información nutricional
Cada ración de torrijas contiene aproximadamente 420 kcal, 55 g de carbohidratos, 18 g de grasas, 11 g de proteínas, 2 g de fibra, 105 mg de colesterol y 380 mg de sodio.
¿Cómo preparar torrijas?
Se infusiona la leche con canela, piel de limón y azúcar, se empapan las rebanadas de pan, se pasan por huevo batido y se fríen hasta que estén doradas. El pan duro es la clave, porque absorbe la leche sin deshacerse.
Preparación: 15 minutos
Cocción: 25 minutos
Reposo: 15 minutos
Raciones: 4 personas
Ingredientes
- 1 barra de pan del día anterior (unos 250 g)
- 500 ml de leche entera
- 1 rama de canela
- La piel de 1 limón, sin la parte blanca
- 50 g de azúcar para la leche
- 3 huevos
- Aceite de oliva suave para freír
- 50 g de azúcar para el rebozado final
- 1 cucharadita de canela molida
Instrucciones
- Calienta la leche con la rama de canela, la piel de limón y 50 g de azúcar a fuego medio. Cuando empiece a hervir, apaga el fuego, tapa el cazo y deja infusionar 15 minutos.
- Corta el pan en rebanadas de unos 2 cm de grosor, ligeramente en diagonal. Cuela la leche tibia y viértela en una fuente honda.
- Empapa cada rebanada en la leche unos 20 o 30 segundos por lado, hasta que esté jugosa pero sin romperse. Colócalas sobre una rejilla para que escurra el exceso.
- Bate los huevos en un plato hondo. Calienta abundante aceite de oliva en una sartén a fuego medio, hasta unos 170 °C.
- Pasa cada rebanada por el huevo batido y fríela 1 o 2 minutos por lado, hasta que esté bien dorada. Fríe pocas a la vez para que el aceite no se enfríe.
- Escurre las torrijas sobre papel absorbente y rebózalas aún calientes en el azúcar mezclado con la canela molida.
- Sírvelas templadas o frías, el mismo día o al siguiente.
Consejos caseros tradicionales
- Usa pan de miga compacta y del día anterior, porque el pan fresco se deshace al empaparlo. Una buena opción es hornear en casa un pan de barra español y dejarlo secar un día antes de prepararlas.
- Mantén el aceite a temperatura constante y sin humear, porque si está demasiado caliente el huevo se quema antes de que el centro se caliente. Si te gustan los postres fritos a base de leche, prueba también la leche frita española tradicional. Su pariente americano es el pan francés mexicano para el desayuno, dorado en mantequilla.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué pan es mejor para hacer torrijas?
Lo ideal es una barra de pan del día anterior o un pan especial para torrijas, de miga densa. El pan de molde sirve, pero absorbe muy rápido y conviene empaparlo solo unos segundos.
2. ¿Cómo se hacen las torrijas con vino?
Sustituye la leche por vino tinto o blanco dulce calentado con azúcar y canela, y sigue los mismos pasos. Otra variante tradicional las baña al final en un almíbar de agua, azúcar y miel en lugar de rebozarlas en azúcar.
3. ¿Por qué mis torrijas quedan aceitosas?
Suele pasar cuando el aceite no está bastante caliente o cuando el pan va demasiado empapado. Escúrrelas bien antes de pasarlas por el huevo y fríe pocas a la vez.
4. ¿Cuánto duran las torrijas?
Se conservan 2 o 3 días en la nevera dentro de un recipiente cerrado. Sácalas un rato antes de servirlas para que pierdan el frío.
5. ¿Qué diferencia hay entre las torrijas y el pan francés mexicano?
Ambos son pan remojado en leche y huevo y cocinado en sartén, así que son parientes muy cercanos. El pan francés se dora con poca mantequilla y se sirve con miel o fruta, mientras que la torrija se empapa más, se fríe en abundante aceite y se reboza en azúcar y canela.
Origen de las torrijas
Las torrijas nacieron como una forma de aprovechar el pan duro, y preparaciones parecidas de pan mojado y frito aparecen en recetarios europeos desde hace siglos. En España se asocian a la Cuaresma y la Semana Santa, cuando eran un alimento contundente para los días sin carne. Hoy se preparan en todo el país con leche, con vino o bañadas en almíbar.
¿Sabías qué?
En Francia existe un dulce muy parecido llamado pain perdu, que significa pan perdido, porque servía para aprovechar el pan que de otro modo se habría tirado.


