Los callos a la gallega son un guiso tradicional de callos y pata de ternera con garbanzos, chorizo, panceta y pimentón, cocinado a fuego lento durante horas.
Las gachas dulces son un postre típico del día de Todos los Santos, una crema de harina, leche y anís con picatostes fritos, parecida a las natillas.
El jaroset es una preparación tradicional de la Pascua judía, Pésaj, que en esta versión sefardí combina dátiles, pasas, almendras, nueces, miel y especias.
Los chipirones en su tinta son un clásico de la cocina vasca, calamares pequeños guisados con cebolla, tomate y su propia tinta, servidos con arroz blanco.
La sangría de cava es un cóctel festivo español en el que el cava sustituye al vino tinto, con naranja, melocotón, fresas y un toque de Cointreau.
El gofio escaldado es una receta tradicional de las Islas Canarias, gofio de millo mezclado con caldo de pescado caliente y hierbabuena hasta formar una crema espesa.
La porrusalda es un plato típico de la cocina vasca, un caldo sencillo de puerros y patatas con aceite de oliva, nutritivo, económico y muy fácil de hacer.
Las flores de Carnaval o de Semana Santa son un dulce frito tradicional de La Mancha y Extremadura, hecho con un molde de hierro en forma de flor.
La queimada gallega es un ponche de aguardiente, azúcar, café y cáscaras de cítricos que se flambea en un pote de barro mientras se recita un conjuro.
El campero malagueño es el bocadillo más típico de Málaga, pan de campero relleno de jamón cocido, queso, lechuga, tomate y cebolla y aplastado en la plancha.